Bodegas Crial

La Comarca, el Matarraña

La comarca del Matarraña/Matarranya está compuesta por 18 poblaciones: Arens de Lledó, Beceite, Calaceite, Cretas, Fórnoles, La Fresneda, Fuentespalda, Lledó, Mazaleón, Monroyo, Peñarroya de Tastavins, La Portellada, Ráfales, Torre de Arcas, Torre del Compte, Valdeltormo, Valderrobres y Valjunquera, siendo Valderrobres la población mayor (2.040 habitantes), capital administrativa de la comarca, mientras que Calaceite (1.161 habitantes) es la capital cultural. La población menor en número de habitantes es Torre de Arcas, con 103 vecinos censados. Situada en el extremo nororiental de la provincia de Teruel, el territorio es eminentemente montañoso, ya que se unen las estribaciones del Sistema Ibérico con las cordilleras costero catalanas, aunque dentro de la comarca hay diferentes áreas más o menos homogéneas. El relieve más accidentado es el de la zona de los Puertos de Beceite, con alturas próximas a los 1.400 metros. Esta zona, en la que también están incluidas las Rocas del Masmut, se configura como uno de los lugares con mayor atractivo paisajístico de la comarca.


En lo que a ríos se refiere, la comarca del Matarraña/Matarranya está bañada por varios ríos: el Matarraña, que es el que da nombre al territorio, el Algars, el Ulldemó y el Tastavins. Todos ellos son de carácter irregular, y su estado de conservación es bueno. En cuanto a la vegetación, ésta está determinada en parte por la altitud. En la zona de los Puertos hay una importante masa forestal de pino silvestre, con la especie de pino negral. También podemos encontrar tejos, arces, acebos, avellanos, encinas y robles. En la zona de ribera, encontramos chopos, fresnos, y pequeños bosques de pino piñonero. Y en lo que se refiere a la zona agrícola, el mayor cultivo corresponde al olivo, el almendro y la viña.


Historia

En la comarca del Matarraña/Matarranya se aprecia todavía la huella del hombre primitivo. Existen pinturas rupestres en la zona del Barranco de Calapatá de Cretas, también en ‘La Fenellasa’ de Beceite, y se conservan restos de asentamientos de la fase final de la Edad de Bronce en poblaciones como Mazaleón. De esta época es también el ‘thymiaterion’ de Calaceite, una pieza que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, y que forma parte del ajuar mortuorio de lo que se ha considerado que es una tumba de un guerrero.

Por otra parte, y más cercano a nuestro tiempo, todavía se conservan restos de poblados ibéricos: en Cretas, ‘Els Castellans’; en Mazaleón, ‘Els Secans’; en Calaceite, ‘San Antonio’; en Valdeltormo, ‘Torre Cremada’; y en Valjunquera, ‘El Castellar’. En la época de la Reconquista, destaca la presencia de la orden de los Calatravos, quienes dejaron constancia de su paso en una de las obras más interesantes de la zona: la techumbre mudéjar del Santuario de Virgen de la Fuente en Peñarroya de Tastavins, o el torreón defensivo de Fuentespalda.

Ya en el siglo XIX, con las guerras carlistas, los Puertos de Beceite se consolidaron como un foco de resistencia durante el Trienio Liberal. Aquí precisamente, se pueden encontrar restos de las fortificaciones o fortines de los ejércitos insurrectos.

Patrimonio

Además de las huellas de los primeros pobladores, la comarca del Matarraña/Matarranya, es un ejemplo del paso de diferentes estilos arquitectónicos. Así, podemos encontrar:

  • Fortificaciones y castillos: una de las tipologías arquitectónicas más comunes de la zona es la presencia de las capillas-portales, como las de San Antonio y El Pilar de Calaceite, o la dedicada a San Antonio en Cretas.
  • Gótico Levantino: El ejemplo más claro es el de la iglesia de Santa María La Mayor de Valderrobres, o la ermita de Virgen de la Fuente de Peñarroya de Tastavins.
  • Lonjas, casas consistoriales y casas palaciegas: surgieron como respuesta a la necesidad de contar con nuevos espacios para la vida pública. Estilísticamente, adoptan el lenguaje manierista, y tipológicamente, comparten muchas de las características de la casa palaciega aragonesa.
  • Transformaciones barrocas: se edificaron y reformaron un gran número de ermitas y numerosas obras de carácter público: fuentes, puentes, azudes y molinos.